2022 una visión astrológica

Como venimos de un ciclo tan turbulento y pesado, todos estamos esperando buenas noticias y hay que decir que 2022 las va a traer. Al menos, en su primera mitad.

El protagonista de 2022 va a ser el planeta Júpiter, que realizará los aspectos más destacados en este ciclo. Eso, de por sí, son buenas noticias, porque Júpiter indica recuperación, crecimiento y oportunidades. Sobre todo cuando venimos de una época tan oscura.

La palabra “oportunidades” será la clave de este período, porque tenemos que saber que nada nos va a venir regalado. Las ocasiones estarán ahí para cualquiera que esté dispuesto a aprovecharlas. Pero hay que saber verlas para poder aprovecharlas. Quien piense que se puede poner a la espera, que los regalos lloverán del cielo, se equivoca. Este es un tiempo benéfico, pero hay que traer la lección aprendida y estar dispuestos a seguir estudiando.

La primera mitad del año será la más vibrante. Hay ganas de recuperación y se notará en la economía y en el estado de ánimo general. Por supuesto, habrá algunos altibajos, porque las cosas nunca son del todo blancas ni negras, pero podemos ser bastante optimistas.

Júpiter andará por los terrenos de Piscis hasta el mes de mayo, trayendo buenas energías a los nativos de este signo y a la zona Piscis de nuestra Carta Natal. Tocará a los tres pesos pesados del firmamento (Urano, Neptuno y Plutón), creando un caldo de cultivo favorable para cambios, exploraciones profundas y encuentros románticos. Puede dar un nuevo impulso a nuestra creatividad o mostrarnos la necesidad de buscar sanación. Será por tanto, un buen tiempo para trabajar con todo aquello que nos limita: miedos, tabúes, sentimientos de incapadidad o inferioridad. Un buen tiempo para buscar ayuda si es necesario, o para ayudar, si estamos capacitados.

Júpiter en conjunción a Neptuno puede traer un aroma más espiritual. Un tiempo donde la inspiración será más intensa y más elevada.

Pero de nuevo, espero que nadie se lleve a engaño. Lo «espiritual» puede ser una trampa como cualquier otra si no tiene un arraigo en tu realidad concreta. En el día a día. Un despertar que nos saque del presente, que infle nuestro ego, que nos intoxique, no es un despertar.

Después de tocar a Neptuno, Júpiter hará una larga excursión por Aries, para retornar a Piscis a final de año.

Cuando un planeta toca el inicio del signo de Aries, alcanza un punto muy importante del cielo, puesto que es una zona de “reinicio” de ciclo. Y si es Júpiter quien lo hace, lo que podemos esperar que se sienta una corriente de optimismo generalizado. Esto ocurrirá primero en mayo (un mes que promete ser eléctrico para bien y para mal) y luego en diciembre. El punto 0 de Aries es un lugar de manifestación, donde muchas cosas se harán realidad.

Este año tendremos el número mínimo de eclipses que se suelen dar en un ciclo, cuatro. Se producirán entre abril-mayo y octubre-noviembre. Afectarán al eje Tauro-Escorpio, por lo que esos serán los signos que van a vivir los cambios más poderosos (algo que se prolongará hasta 2023). Se trata de dos signos que llevan tiempo de mudanza y que aún deben liberarse de mucha carga para poder caminar más ligeros. Escribiré sobre cada eclipse cuando llegue el momento.

A nivel global, es de esperar que vivamos una mejoría en todo lo relacionado con la “pandemia”. Estados Unidos sigue en su ciclo de retirada como gran potencia que fue. Esto es algo que, si no es patente ya, lo será sin duda en torno a 2024. China sigue en auge, como viene demostrado por el hecho de que el virus, más que ser un problema, se ha convertido en una plataforma para su ascenso.

Las zonas más calientes van a ser tanto el área en torno a Irán, Afganistán y Pakistán, como Rusia. Tampoco se puede descartar cierta inestabilidad en el cono sur de América, que no será sino la continuación de una compleja crisis que no cesa (yo diría que es casi una crisis moral).

En Europa, los países centrales seguirán creando dificultades en el proceso de integración (que más parece de des-integración). Todos estos son conflictos que vienen de antiguo y que tienen que ver con la caída de los ideales que alumbraron la Revolución Francesa (libertad, igualdad, fraternidad) y la independencia de Estados Unidos.

La cuadratura de Saturno a Urano, que se sentirá en la segunda mitad del año (aunque no sea exacta), revela una lucha continua entre dos formas de entender el mundo que no acaban de entenderse. Ni lo harán. De ahí sólo se puede esperar un lento crecimiento de actitudes extremistas durante la próxima década. Este combate no es sino la expresión social de una lucha interna dentro de cada persona, entre lo antiguo y lo nuevo, entre las estructuras y el deseo de ruptura. Pero mientras el ser humano no se arregle interiormente, ¿cómo va a cambiar el mundo?

Sea como sea, 2022 va a suponer un lento despegue en la economía y en el ánimo colectivo. Hay que mirar el lado bueno y esperar que ese despertar suponga también una revelación para la mayoría. Más que repetir los errores del pasado, se abre una nueva oportunidad de organizar nuestras vidas de un modo más consciente. ¿Seremos capaces de hacerlo o necesitaremos un nuevo aviso?

Dentro de unos días publicaré mis recomendaciones para todos los signos en este nuevo año.