Ideas para un aislamiento (de parte de alguien que suele vivir aislado)

No tenía intención de escribir nada más acerca de la situación que estamos viviendo, porque ya se habla mucho y estoy centrado en otros proyectos que presentaré en un par de días. Pero no me puedo abstraer de lo que veo. Así que leyendo hoy una nota que compartió una amiga en redes sociales, me puse a pensar en cómo vamos a sobrellevar este tiempo, que no será corto ni sencillo.

Somos una sociedad acostumbrada a vivir bien, muy centrada en los derechos (lo cual no es malo). Pero nos falta algo importante: aprender a ser fuertes y responsables. Quizás estos es lo que tenemos que sacar de toda esta experiencia.

Como persona que lleva muchos años trabajando en casa, en un sitio algo apartado, dentro de una isla, creo que tengo un máster en aislamientos. Así que puedo aportar algunas ideas. Ahí van y espero no olvidar nada importante:

Rutinas. Horarios para levantarse, comer y acostarse a las mismas horas cada día. Tener cosas que hacer y hacerlas. No estar en pijama. Cuidar el aseo y el aspecto. Tener la casa limpia y ordenada.  Comer correctamente y valorar que no nos falta comida. Y por supuesto, tener un día para saltarse las rutinas, como por ejemplo los domingos. Todo esto evita que caigamos en depresión.

Metas. ¿Qué puedes hacer en estos días? Ponte metas realistas, pero que exijan un cierto esfuerzo. Escribe esas metas en un papel, para que sea un compromiso real. Si es posible, busca metas variadas, que tengan que ver con tu cuerpo, con tus emociones y con tus conocimientos o pensamientos.

Calma. No gastes toda la energía al principio, ni quieras estar siempre al cien por cien. Es una carrera de fondo y hay que ir día por día. Habrá subidas y bajadas. Si compartes la casa con más personas, busca un rincón que sea sólo tuyo para estar a solas de vez en cuando. Y ten en cuenta que los demás también tienen sus cambios de humor.

Apoyo. Estar presente, estar pendiente. Di a las personas de confianza que te llamen si se encuentran mal. Llama tú si te encuentras mal. Cuídate y cuida. Mira a ver si alguien te necesita. Ahora verás quiénes son los demás, pero los demás también verán quién eres tú.

Resiliencia. El mundo no se acaba, y si se acaba, nada podemos hacer para evitarlo. Viendo algunas actitudes, parece que hay gente que nunca han tenido un problema en su vida, porque son incapaces de soportar la más mínima frustración. Ahora tienen su momento de aprendizaje. Lo que es difícil y se supera, te hace más fuerte. Si eres deportista, lo sabrás. Si no lo eres, aprende de todos los que tienen que superar dificultades. Hay personas dependientes, mayores, enfermas, que lo están pasando verdaderamente mal.

Sacrificio. Una palabra que a nadie le gusta (como “responsabilidad”). Aprender a sacrificarse de vez en cuando hace que la vida tenga más sustancia, más sentido. Porque no, el mundo no te debe nada, y todos los derechos conllevan obligaciones. Todo lo que tenemos cuesta algo.

Optimismo. Todo pasa y esto también pasará. Busca tiempo para desconectar de las noticias de vez en cuando. Aprende a disfrutar de las cosas pequeñas, o de lo que normalmente no tiene importancia (como sacar la basura). A ver si esto nos sirve para dejar de buscar la felicidad en tonterías. A ver si nos damos de qué va esto de vivir.