El camino hacia 2020 nos trae una poderosa conjunción entre Saturno y Plutón, que se producirá a comienzos de ese año. La unión de ambos planetas se puede entender como el preámbulo necesario para los cambios que han de venir después. Como veremos, es un gran toque de atención para propiciar el despertar de las personas.

Como el movimiento de Plutón en los cielos es algo irregular, el ciclo de conjunciones entre Saturno y Plutón varía entre los 33 a los 38 años. Este encuentro planetario se relaciona con el reparto del poder en el mundo, y tanto en lo espiritual como en lo material, representa una energía de transformación o de destrucción.

El manejo correcto del poder es una cuestión importante. Por una parte, está el poder socio-económico, que todos creemos conocer bien. Pero ¿quién manda de verdad en el mundo? ¿Son los gobernantes que hemos votado, o son las grandes empresas cuyos intereses trascienden a los estados? En este sentido pueden darse acontecimientos que nos abran los ojos y nos permitan ver hasta qué punto nuestros destinos están en manos de personajes que nadie ha elegido, y sobre los que no tenemos (casi) ninguna capacidad de veto.

Pero el poder tiene otra vertiente menos reconocida: el poder personal. Colectivos marginados hasta ahora están tomando conciencia de su propio poder. Un poder que puede ser utilizado para bien o para mal, no lo olvidemos.

Más allá de eso, está la capacidad de cada persona de tomar pequeñas decisiones que tienen efectos sobre su mundo y sobre el mundo en general. Tomar esas medidas está en nuestras manos, sea comprar un producto u otro, leer más, formarse, meditar, pensar por uno mismo, vivir relaciones más sanas, etcétera.

La conexión entre Saturno y Plutón nos pondrá frente a frente con nuestro poder y nos revelará muchos aspectos del poder mundial que nos obligarán a tomar decisiones drásticas.

En el cambio que nos espera cara a 2020 habrá tiempos de dificultad. Saturno y Plutón se relacionan también con el totalitarismo, con la violencia y con fuerzas que intentan llevar al mundo a épocas oscuras. Está conjunción se dará en el signo de Capricornio, y esto tiene varias derivadas que explicaré a continuación.

Por una parte, creo que los nativos de Capricornio están llamados a grandes metas. La purificación plutoniana que están experimentando desde hace años, por difícil que pueda ser en ocasiones, intensifica la necesidad en ellos de desprenderse de todo aquello que no es positivo para su proceso personal o sus ambiciones. Con la unión de Saturno y Plutón, muchos Capricornios sentirán la necesidad de ocupar puestos de poder, en el ámbito que sea. Desearán “salir de la cueva” en la que están desde hace un tiempo y volver a mostrarse como los auténticos líderes que son.

En un plano más general, la conjunción en Capricornio nos está hablando precisamente del poder corporativo o político, de algo muy grande que puede caer o que se puede ver expuesto en sus aspectos más oscuros y negativos.

¿Habrá una lucha entre aquellas fuerzas que quieren mantener el sistema actual y quienes quieren transformarlo? Y los que desean transformarlo ¿tienen claro lo que desean? ¿Acaso los reformadores tienen proyectos realizables capaces de movilizar a la mayoría? Habrá un examen para todos, y no todos lo superarán.

La realidad no se transforma desde la política, como oí decir desde una tribuna a un político de nueva hornada en España. La realidad se transforma haciendo crecer las conciencias. Cambiar de pastor no transforma al rebaño.

Mirando hacia el pasado, esta conjunción entre Saturno y Plutón se ha dado muchas veces en la historia. Es la misma energía que favoreció la llegada de la Revolución Francesa. La misma energía que a lo largo de la historia ha traído enfermedades o plagas. Es la energía que flotaba en el ambiente al inicio de la I Guerra Mundial, en 1914. La misma que propició la división entre India y Pakistán o el nacimiento de Israel entre 1947 y 1948, dos zonas del mundo que aun distan de estar en paz.

En su última acción, la energía de Saturno y Plutón actuó en 1982, un momento de escalada en la Guerra Fría, con una grave crisis económica y, no lo olvidemos, con la aparición de una extraña enfermedad: el Sida. Habrá que recordar cómo ciertos sectores intentaron aprovechar ese mal para lanzar un mensaje moralizante a la sociedad. Y tampoco hay que olvidar que el punto intermedio de este último ciclo se produjo en agosto de 2001, unos días antes del 11-S.

Algo que parece común en el ciclo de Saturno-Plutón desde el punto de vista político es que el diapasón se mueve hacia el extremo situado más a la derecha, llegando a un conservadurismo extremo que tiene un efecto sobre las costumbres sociales. Esto puede provocar un efecto similar, en sentido opuesto, en las personas con sentimiento izquierdista, llevando a una mayor polarización de la vida pública (algo que ya estamos viendo).

En resumen, la energía de esta conjunción, si bien no será fácil de manejar, puede crear el caldo de cultivo necesario para que nos planteemos seriamente cómo queremos usar el poder personal y colectivo del que disponemos. Cuánta más irracionalidad veamos alrededor (y veremos mucha), más necesario será que cada individuo busque su centro y evalúe cuáles son sus criterios, sus decisiones y sus acciones.

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