Julio y agosto traen momentos de gran tensión a nuestro mundo y es probable que en estos dos meses asistamos a la agudización muchos de los conflictos, personales y sociales, que ya están activos en nuestra vida y en el entorno que nos rodea. Las causas de este conflicto vienen dadas por varias configuraciones planetarias, la primera de las cuales vamos a analizar a continuación.

En los últimos tiempos, se va abriendo lentamente la cuadratura (una relación planetaria tensa) entre dos planetas lentos y complejos como son Urano, actualmente en Aries, y Plutón que transita por Capricornio. La configuración que se ha dado entre estos planetas entre 2012 y 2015, que provoca cambios, deseados o no, está en la raíz de mucho de lo que hemos visto en el mundo en los últimos tiempos.

Un cierto espíritu de “no nos gusta esto”, unido a la incapacidad de encontrar soluciones claras y colectivas que ayuden a enderezar el rumbo, acaba derivando a la situación actual. Reina la confusión y algunos países importantes en el devenir del mundo como Estados Unidos y Reino Unido, parecen ir a la deriva.

Marte, el señor de la guerra, el combatiente, va a activar a ambos extremos de esa cuadratura que se estaba deshilachando. Tocará por oposición a Plutón el día 2 de julio. Y por cuadratura a Urano, el 18. Es un recordatorio de todo lo que nos ha traído hasta aquí.

Pensando en Marte y en las noticias recientes, me viene a la mente la palabra “yihad”, que se traduce como “esfuerzo”. Marte habla del combate, del esfuerzo, pero este esfuerzo puede entenderse a través de dos caminos:

  • El esfuerzo interno, la lucha personal por vivir de acuerdo a aquello que uno cree correcto (de hecho ese es el sentido primigenio de la palabra yihad, aunque aplicada a un contexto religioso/moral concreto).
  • La lucha hacia el exterior. El intento de convencer a los demás de que nuestra idea es la mejor y la violencia que se desarrolla a partir de ese punto, ya que no todos van a aceptar nuestros principios.

No pretendo simplificar un tema que es más complejo de lo que los medios de comunicación quieren hacernos ver, pero al menos sí me gustaría que, a nivel personal, reflexionemos sobre esta doble vía. Puedo esforzarme para vivir de acuerdo con lo que creo, como un deportista que se entrena a diario para mejorar sus marcas; o bien puedo exportar mi lucha interna al mundo exterior, en cuyo caso, culparé a todos de lo que solo es un fracaso personal. El odio, la intolerancia, el fanatismo, son expresiones de una lucha interior no resuelta, porque siempre es mejor ver al demonio en el otro que reconocer al demonio interior.

Algo de esto nos ocurre en el plano individual y se verá activado en estos días: ver fuera el conflicto que tenemos dentro, intentar combatir contra el otro, en vez de medir nuestro potencial en el campo de entrenamiento. No olvidemos que no se trata de ser mejor que nadie, sino mejor que uno mismo.

Y mirando hacia el mundo, lo mejor que se puede decir es que cada uno se cuide y procure cuidar del que tiene al lado, porque la tensión entre los líderes y entre aquellos que desean hacer el mayor daño posible, producirán más decisiones apresuradas de unos y más actos violentos por parte de los otros.

Es de esperar que al menos a nivel individual, saquemos algunas conclusiones positivas de todo esto.

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