Nos encaminamos hacia una gran crisis

En un artículo anterior mencioné de pasada el “Índice Cíclico”, un método para estudiar las crisis mundiales a través de la astrología. El índice cíclico fue descubierto por un investigador francés, André Barbault, y nos indica los momentos en que se producen grandes concentraciones planetarias en los cielos. Estos momentos coinciden con grandes crisis económicas, sociales o bélicas.

Para entender por qué las concentraciones planetarias se relacionan con los momentos críticos, es preciso saber que cada ciclo planetario se inicia con una conjunción planetaria y se desarrolla a lo largo de un período de tiempo que finaliza con un nuevo encuentro de los astros. Estos ciclos pueden ser más o menos prolongados, dependiendo de la velocidad de los planetas implicados. Cuando más largo es el ciclo, se considera que su impacto se da con más intensidad en la esfera social que en la personal.

En el siguiente gráfico, podemos observar cómo se desarrolla el índice cíclico durante el pasado siglo XX. Los puntos más bajos de la gráfica señalan los momentos de mayor concentración planetaria (momentos críticos), mientras que los puntos más altos señalan las épocas en que los planetas están más dispersos entre sí.

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La mejor manera de conocer el futuro probable consiste en mirar al pasado, puesto que la astrología nos enseña que todo es cíclico, y aunque el mundo cambia, las fuerzas esenciales que nos mueven son las mismas de siempre.

Si observas el gráfico de Barbault para el siglo XX, verás que he señalado en rojo los puntos más bajos del mismo. Estos momentos de crisis corresponden a las siguientes fechas:

  • 1907. Primera gran crisis financiera en Estados Unidos.
  • 1917. La Primera Guerra Mundial está en su peor momento. Estados Unidos entra en el conflicto. Revolución bolchevique en Rusia.
  • 1930. Los efectos del crack bursátil de 1929 comienzan a extenderse por el mundo.
  • 1942. El período más oscuro de la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos acaba de entrar en el conflicto. Guerra de Stalingrado.
  • 1953. El armisticio (que no paz) en la Guerra de Corea desemboca en la división del país en dos mitades.
  • 1968. La Guerra de Vietnam está en un momento álgido, siendo este año el de mayor número de muertes. Protestas juveniles en todo el mundo.
  • 1983. Guerra Irán-Irak, la primera de una serie de guerras que asolan Oriente Medio hasta el presente. Ronald Reagan anuncia la creación de un escudo antimisiles en pleno apogeo de la Guerra Fría.
  • 1997. Crisis financiera en Asia, conocida como la primera gran crisis del mundo globalizado.

Es evidente que el gráfico señala con claridad los peores períodos del pasado siglo, especialmente las dos guerras mundiales, y algunas crisis económicas de enorme gravedad.

Pero ¿qué nos dice el índice cíclico para el presente siglo XXI? A continuación te presento el gráfico que responde a esta pregunta.

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Si observamos la primera década de la gráfica, veremos que el punto más alto se alcanzó en torno a 2004 (en verde), seguido de una caída, cuyo punto más bajo se produjo hacia 2011. Este ciclo se corresponde con la última crisis económica que ha afectado al mundo.

La astrología predijo este ciclo negativo mucho antes de que tuviera lugar. Así que donde la mayor parte de los economistas y sociólogos fallaron (aunque no todos), la astrología acertó.

Siguiendo el trazado de la gráfica, observamos una subida que llegó a su punto alto en torno a 2013, y desde ahí, una prolongada caída en la que estamos actualmente. El punto más bajo de la misma se dará en torno a 2022, siendo ese también el punto más bajo de todo el siglo. Ese año asistiremos a una doriforia (un gran encuentro planetario), que englobará a todos los planetas con la casi excepción de Urano.

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La conclusión lógica, por tanto, es que el mundo se encamina hacia una gran crisis.

Ahora bien, ¿qué tipo de crisis será y cuál puede ser su gravedad? La respuesta más honesta es que no lo sabemos. Se puede especular con que Estados Unidos entra en la fase final de su supremacía mundial y es probable que Europa se dirija a la disolución. Pero como un astrólogo no es un adivino, no lo puedo afirmar.

Si observamos el gráfico del siglo XX, vemos que la mayor caída se produjo en 1983 y en ese año no hubo un conflicto mundial como en el de las dos grandes guerras. Así que el tamaño de la caída de 2022 no debe hacernos pensar en lo peor, pero tampoco podemos suponer que no va a suceder nada.

Muchas cosas van a ocurrir, y de hecho, observando los últimos acontecimientos, algunas de ellas ya están en marcha. En cualquier caso, sean cuales sean las circunstancias, creo que cada persona debe contribuir a que el mundo, su mundo particular, sea lo más sano posible. El primer paso para ello es aprender a cuidar nuestra salud física y psicoemocional, buscando la armonía con todo lo que nos rodea. Hay que estar prevenidos, pero no hay que dejarse llevar por el miedo.

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