Reflexiones astrológicas sobre el resultado electoral en España

No es por ir de profeta, que no lo soy, pero releyendo hoy lo que escribí acerca de la situación política para este 2016, debo decir (ahora que ya se ha clarificado el mapa electoral español) que no me equivoqué demasiado. O mejor dicho, la Astrología no se ha equivocado demasiado.

El aspecto tenso entre Saturno y Neptuno está en pleno auge en estos momentos y como ya comenté en ese artículo del 24 de diciembre de 2015:

“El conflicto entre las buenas ideas y la materialización de las mismas va a ser evidente, lo que puede llevar, cada vez más a un desengaño por parte de un gran sector de la población. Como ya señalé al comienzo de 2015, las fuerzas políticas emergentes tuvieron un gran éxito en las elecciones locales de mediados de año, pero corren el riesgo de empezar a decepcionar a sus votantes en la gestión de los grandes temas a partir de la nueva legislatura que comienza en enero de 2016.

Saturno [el conservador] representa el espíritu de lo concreto, de lo que ha sido probado y tiene un largo recorrido. Es la energía que va a triunfar en la segunda mitad de 2016, después de una gran sacudida de las conciencias (que se puede dar hacia mayo o junio con la Gran Cruz Cardinal) [¿puede ser el Brexit esa sacudida?].

[…] La energía de este 2016 no es propicia para los idealismos ni para proyectos sin base. Será necesario por tanto que todos tengamos muy claro hacia dónde queremos ir y cómo, porque todo aquello que sea superfluo o aventurado, puede saltar por los aires.”

Conviene recordar hoy a los clásicos de la Astrología, que recuerdan que España es un país de Sagitario, y es precisamente Saturno quien transita por este signo. Saturno es el planeta conservador por naturaleza, relacionado con las estructuras conocidas y con las personas de mayor edad. El conflicto con Neptuno (el idealismo, las ideologías de izquierdas) se salda con un triunfo del primero, aunque ese éxito no será un camino de rosas para el sector conservador. Las cuadraturas no dejan contento a nadie.

Ahora bien, no creo que se puedan descartas más cambios, ya que como comenté entonces:

“El segundo momento de dificultad o solución se dará en septiembre, cuando coincide la cuadratura de Saturno y Neptuno con los eclipses de sol y luna.”

¿Ocurrirá algo en el otoño? Habría que recordar que este otoño están previstas las elecciones en dos autonómías históricas (Euskadi y Galicia), y una moción de confianza en la tercera (Cataluña), territorio que sabemos está sacudido por las tensiones independentistas. Así que algo ocurrirá. No hay que dejar de lado que anteriores pasos de Saturno por Sagitario significaron pérdidas territoriales para España (Cuba y Sidi Ifni), pero quizá sea más probable un reforzamiento de los nacionalismos en esos territorios.

En todo caso, la energía general va en la dirección de reforzar el conservadurismo y cerrar las fronteras.

Por ahora, son los tiempos que nos toca vivir.