El Despierto

Hace dos mil quinientos años, en el norte de la India, hubo un hombre que buscaba la felicidad. Habiendo llevado una vida de sobreprotección, en su edad adulta, este hombre descubrió con espanto las verdades de la pobreza, la enfermedad, la vejez y la muerte. Tras una búsqueda de años, siguiendo a los maestros de su tiempo, y sin encontrar una solución al problema del dolor humano, un buen día se apartó de todos, se sentó bajo un árbol, y se prometió no volver a ponerse en pie hasta haber alcanzado una respuesta.

Cuenta la historia (que a veces se confunde con la leyenda), que cuando cayó la noche, se presentaron ante él las fuerzas oscuras del engaño y la ilusión. Comprendió entonces que la raíz de todo sufrimiento es la ignorancia, y que sobre ella, se cerraban todos los grilletes con los que el ser humano se encadena a sí mismo en la rueda del dolor, el miedo, el odio, el apego.

Cuando el día empezó a clarear, Venus se presentó en el firmamento como el lucero de la mañana, y fue entonces como alcanzó la recompensa a todos sus esfuerzos, a su disciplina, paciencia y concentración, el camino hacia la felicidad. En ese instante la Tierra entera se estremeció, y él se convirtió en en el Buda, “el Despierto”.