Ser

Si te paras, y sobrecogido, oyes en el viento la voz de dios, la canción del universo ¿qué importa si no entiendes la letra? Para sentir esa melodía hay que dejar de “hacer” y olvidarse de “tener”. Se trata simplemente de permitir que el misterio te traspase, se trata simplemente de “ser”. Tan fácil como eso.