Red

El tejido de esta existencia es de una consistencia tal que todos, incluyendo a aquellos que desean volar demasiado alto, aquellos que viven en su ilusión, todos estamos atrapados en él. En esa red, que nos conecta con el principio y con el final de nuestra existencia, con los infinitos ciclos que acometemos y terminamos, y con los comienzos y los finales de todos aquellos que nos rodean; en esa red, no importan tanto las intenciones como los actos, la teoría como la práctica, lo dicho como lo realizado, lo soñado como lo intentado.

Acompañar a los que llegan, a los que están, a los que se están despidiendo, requiere diferentes estrategias, pero una sola energía, una sola intención. Y ésta, la energía del amor, solo se demuestra en la práctica. Pero de nada sirve esperar ser acompañado si uno mismo no está dispuesto a acompañar.

Sobran teóricos, personas dispuestas a decir a los demás lo que deben hacer, incluso cuando nadie les pide consejo. Sobran juicios en este mundo nueva-era en el que si alguien tiene un problema es porque “algo habrá hecho”. Sobran teorías, terapias, religiones, ideologías.

Por eso, si quieres recibir, da. Si quieres ayudar, escucha. Si quieres vivir, confía.