2012

El 2012 que se nos echa encima viene con eso que los anglosajones llaman “hype”, término difícil de traducir, pero que podríamos intercambiar, a grandes rasgos, por “exageración”.

Como ya sabemos, en el calendario Maya, el 2012, y concretamente el 21 ó el 23 de diciembre, se acaba uno de los ciclos que empleaban para medir el tiempo, la Cuenta Larga. ¿Qué sucede cuando se acaba un ciclo? Pues como sucede con todos los ciclos, simplemente empieza uno nuevo. Asumir que en esa fecha los mayas hubieran profetizado una especie de “fin del mundo” tiene poco sentido.

Dado que todos los calendarios mesoamericanos son cíclicos, podemos suponer que su concepción del tiempo era cíclica y no lineal como la nuestra. Por tanto, en su visión del mundo, nada termina, sino que simplemente se transforma.

La idea de un final de los tiempos es de origen judeocristiano. Algunos estudiosos sitúan el origen de ese mito en las persecuciones que sufrieron los primeros cristianos y que, entre otras cosas dieron lugar a los diversos textos apocalípticos (y hay quien interpreta los apocalipsis de un modo literal, pero eso ya es otra historia). La idea que hay en ese momento preciso de la historia vendría a ser algo así como “los romanos ahora son poderosos y nos persiguen, pero pronto volverá Jesús y terminará con este dolor, a nosotros nos llevará al cielo con él para toda la eternidad y a los malos, los que nos ahora torturan, irán al infierno para toda la eternidad.”

Así que unir una idea que proviene de una cultura específica, la nuestra, con la concepción del tiempo de otra cultura completamente diferente es, como dije más arriba, un sinsentido que solamente revela nuestra superficialidad a la hora de interpretar el mundo. Mezclamos culturas diferentes, mitos diferentes, incluso algunos los creemos de manera literal. Uno de estos días escribiré algo sobre la versión New Age del final de los tiempos, pero ahora volvamos a 2012.

Son tiempos difíciles, es evidente, pero difíciles ¿para quién? ¿y desde cuándo? ¿Acaso no hay zonas del mundo que llevan sufriendo durante décadas? ¿Le ha importado eso a alguien hasta ahora? Millones de personas viven en el infierno sin necesidad de ningún juicio final. El infierno sobre la tierra.

Pero eso no importa porque lo que nos interesa es salir de esta “crisis”, a cualquier precio.

Esta “crisis” que estamos viviendo no es nada en comparación con las grandes crisis que está viviendo la humanidad: la crisis energética, la alimentaria y la climática. Todas ellas con algunos denominadores comunes, todas relacionadas con el exceso de población, pero también todas nacidas de la falta de conciencia del ser humano. ¿Alguien duda de que se podrían haber hecho las cosas mucho mejor? Porque somos nosotros los que estamos provocando estas crisis.

En el mundo actual no se vota sólo cada cuatro años. Se vota, por ejemplo, cada día que entramos a un comercio a comprar. Cada día votamos acerca del cultivo de transgénicos, de las condiciones de trabajo en China o en Filipinas, del envasado de los productos, de si queremos un mundo consumista destinado a agotar todos los recursos. A cada instante estamos definiendo el mundo que queremos, y no con nuestros deseos, sino con nuestros actos, que pesan más.

La buena noticia es que ya no estamos en un tiempo en el que nos podamos permitir seguir viviendo inconscientemente. Eso ya no vale. La buena noticia es que esta crisis no tiene solución dentro del marco mental en el que nos hemos movido hasta ahora. Las cosas no mejorarán porque bajen las cifras del paro. La buena noticia es que si lo estamos haciendo mal, también podemos hacerlo bien.

Si alguien buscaba aquí algo sobre el “hype” del 2012 desde una perspectiva astrológica, lamento decirle que hasta el 2015, más o menos, no hay cambios extraordinarios. Pero aún ahí, si nuestra conciencia no está a la altura de los tiempos, se nos irá el tren. ¿De qué servirá que la economía crezca un poquito aquí si millones de seres humanos van a seguir en el infierno? ¿De qué sirve seguir consumiendo recursos sin freno? ¿Todavía no nos hemos dado cuenta de que todos estamos en el mismo barco, que poner parches sólo retrasa las soluciones reales?

Ojalá el 2012 ayude a que nuestra conciencia siga creciendo.