Un método peligroso

Casi todo está ahí, en carne y sangre (la sangre virginal de Sabina Spielrein simbólicamente manchando la camisa blanca de Jung): las dudas iniciales, el encuentro histórico entre Freud y el que sería su hijo espiritual, los momentos críticos, las divergencias de opinión, las decepciones mutuas.

También ese Vincent Cassel como Otto Gross, personaje fundamental para entender esta historia, y Emma Jung retratada con pinceladas magistales. Sobra la sobreactuación de Keira Knightley (duele la mandícula sólo de verla), y admira ver cómo Viggo Mortensen retrata a Freud en su primera madurez y ese joven Jung que cierra la película con una visión apocalíptica de lo que luego sería el destino de Europa. Un excelente, como siempre, guión de Christopher Hampton.

Y ahí está el inicio de todo: adentrarse en territorio desconocido, cometer errorres, creerse por encima del bien y del mal, dejar salir al animal hambriento que habita en el interior, recoger lo sembrado e ir a por más. Con una fidelidad extraordinaria a la historia tal como la conocemos.

Una película absolutamente recomendable. Un método muy peligroso.