Buscadores de tesoros

Los buscadores de los que hablaré aquí habitaron (y habitan) en la planicie tibetana. Así que los tesoros a los que me referiré no son cofres de oro y joyas perdidos por algún bajel pirata encallado en el Himalaya. Estos tesoros pertenecen al alma, y están escritos en arcanos códigos por dakinis en su lengua misteriosa, susurrados al oído de santones y peregrinos.

Estos tesoros son los terma, antiguas escrituras perdidas y encontradas, textos en verso cantados por seres celestiales, obtusas y bellas revelaciones escondidas bajo alguna roca en una cueva sagrada, o en las rendijas de una remota stupa en las montañas. Sonidos que lleva el viento y que sólo escuchan los tertön, los auténticos buscadores de tesoros.

Cuentan que Tertön Sogyal fue conocido desde muy joven por su inteligencia y habilidad para leer y escribir. Habiendo nacido en la región de Kham en el año del Dragón de Fuego del decimocuarto ciclo del calendario (1856), su padre había elegido para él un destino mundano. Pero el destino se presentó en forma de visiones y enfermedades misteriosas.

Gracias a la intercesión de algunos monjes venerables, Sogyal emprendió el camino monástico y desde los 13 hasta los 18 años de edad, vivió como ermitaño en un remoto lugar. Allí recibió su primer terma, susurrado por Simhamukha, una dakini que se presentó ante él, en su soledad, con fiero rostro de león.

Cuentan que en una ocasión, Sogyal vio a enorme distancia a un viajero que se dirigía hasta su eremitorio. Gracias a su capacidad clarividente, observó que el viajero había perdido una copa que cayó de su bolsillo al agacharse a beber en una etapa del camino. Días después, cuando el viajero alcanzó la remota cueva de Sogyal, encontró que éste le esperaba y escuchó el relato de la pérdida de la copa que había pasado inadvertida para él. En su retorno, el viajero halló la copa en el exacto lugar en que Sogyal le indicó que la había perdido.

Reconocido desde muy joven como un auténtico tertön, recibió empoderamientos de grandes tulkus y rinpochés. En 1888, Sogyal viajó a Lhasa por primera vez, presentándose ante el Decimotercer Dalai Lama y entrevistándose con él hasta en cuatro ocasiones más y ofreciéndole todo tipo de enseñanzas terma.

Tertön Sogyal murió el décimo día del primer mes lunar del año del Tigre de Fuego (1926). Su linaje ha sido continuado por sus hijos y nietos, así como por sus encarnaciones entre las que destaca el autor Sogyal Rinpoché (autor del “Libro Tibetano de la Vida y la Muerte”)

Actualmente se calcula que los terma revelados a Sogyal ocupan una extensión de veinte volúmenes. Auténticos tesoros dignos de un verdadero buscador.